Hasta este punto hemos
resuelto qué es el aborto y cuál es su impacto en términos médicos y sociales.
Sin embargo, lo que se buscamos no es solo brindar estos alcances,
sino también plantearnos un juicio moral del aborto y tener una postura clara y
respaldada en hechos consistentes. Según estas consideraciones, es necesario abordar
algunos aspectos acerca del embrión que hasta el día del hoy no quedan del todo
claros.
La primera incógnita que
se nos presenta es: ¿Podemos considerar al embrión como una persona humana?
Etimológicamente la
palabra persona proviene del griego “prosopon”, término que se empleaba para
referirse a la máscara que utilizaban los actores para aumentar la potencia de
su voz. Este primer alcance nos da una idea de manifestación individual, que
será la característica imperante para definir a la persona.
Con el tiempo muchos pensadores
han asignado distintas definiciones a la persona humana, pero sin lugar a
dudas, las disquisiciones de Boecio y Luis
Clavel brindaron acertados enfoques que son recordados y reafirmados hasta
nuestros días.
Boecio señala a la persona
humana como “aquella sustancia individual de naturaleza racional”,
comprendiendo por racional no solamente lo referido al entendimiento, sino
también a actos de la voluntad tales como la libertad y el amor. Asimismo, Luis
Clavel define persona como un animal libre, característica que se alcanza por
poseer las potencias superiores: inteligencia y voluntad. De este modo, se
puede concluir que persona es aquel individuo que posee inteligencia y voluntad de tal forma que
puede razonar, actuar con libertad y ser sujeto y objeto de amor (solo la
persona humana resulta capaz de amar y ella es únicamente digna de ser amada).
Todas las facultades antes mencionadas forman parte del alma, pues sería
incoherente pensar que estas capacidades inmateriales provengan de un cuerpo
material. Asimismo, sabemos que no puede existir el alma y el cuerpo por sí
mismos, sino que se necesitan el uno al otro, por tanto desde el momento en que
se produce la unión del espermatozoide con el óvulo, el nuevo ser ya tiene un
alma, por tanto es una persona humana. Por último y como es lógico para
cualquiera, todo acto que atente contra la vida de una persona es un homicidio,
con lo cual el aborto caería bajo esta consideración.

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